La audiencia de León XIV descomplicada | ¿Se puede renacer después de quedar en ruinas? La lección de Notre-Dame

Resumen: En la Audiencia General del 30 de septiembre de 2026, el Papa León XIV repasó su viaje apostólico a Francia y a la UNESCO. Notre-Dame se convirtió en el símbolo de su mensaje: las heridas no tienen por qué ser el final; con colaboración, fe, escucha y esperanza es posible renacer.

¿Es posible reconstruirse después de quedar herido? ¿Puede renacer una comunidad después de atravesar una crisis?

En la Audiencia General del 30 de septiembre de 2026, el Papa León XIV habló sobre su viaje apostólico a Francia y su visita a la UNESCO. Para resumir todo lo vivido eligió una imagen: la catedral de Notre-Dame de París.

Después del incendio que pareció herirla de muerte, Notre-Dame fue reconstruida y volvió a mostrarse llena de esplendor.

Para el Papa, este proceso no habla solamente de un edificio. Habla de la posibilidad de renacer.

Notre-Dame: de la herida al renacimiento

Durante la primera jornada del viaje, el Papa celebró las vísperas de la Virgen María en Notre-Dame.

La música, el canto y la belleza del templo unieron los corazones en la oración. Pero la catedral también conservaba la memoria del drama que había sufrido.

Siete años antes parecía herida de muerte por un enorme incendio. Ahora se encontraba reconstruida y más espléndida que nunca.

El desastre provocó una respuesta positiva en muchos niveles. Algunas consecuencias fueron visibles y prácticas; otras, más escondidas y espirituales.

De esa historia surgió la palabra que resume el viaje: renacimiento.

Reconstruir juntos funciona

La restauración de Notre-Dame demostró que la colaboración es posible.

La Iglesia, el Estado, las instituciones públicas y la sociedad civil trabajaron juntos. También se unieron la generosidad de los benefactores y las capacidades de profesionales y trabajadores.

El Papa propuso esta colaboración por el bien común como un estilo habitual para:

  • Las instituciones.
  • Las fuerzas políticas.
  • Los actores sociales.
  • Quienes tienen responsabilidades civiles y económicas.

No se trata de colaborar solamente cuando ocurre una catástrofe. Se trata de aprender a trabajar juntos de manera habitual.

El criterio fundamental que debe orientar esa cooperación es la dignidad de la persona humana. Este fue también el mensaje que León XIV presentó a las autoridades francesas y a los miembros de la UNESCO.

La Iglesia no está hecha de cemento

Notre-Dame es un edificio, pero también representa algo más profundo: la Iglesia formada por «piedras vivas».

El Papa comparó dos encuentros muy diferentes.

En la catedral celebró las vísperas con sacerdotes, diáconos, personas consagradas y agentes pastorales. Aquella misma noche participó en una vigilia con jóvenes en el Estadio de Francia.

Una catedral y un estadio. Dos espacios completamente distintos, pero unidos espiritualmente por la misma Iglesia.

La Iglesia no está formada principalmente por piedras o cemento. Está formada por personas que aman a Jesucristo porque primero han sido amadas por Él.

Jóvenes que cantan y también saben escuchar

En el estadio, los jóvenes cantaron y gritaron, pero también permanecieron en silencio y escucharon.

El Papa encontró rostros atentos y emocionados, expresión de corazones que deseaban verdad y amor.

Por eso les dijo:

«¡Ustedes son los santos de Francia!».

La juventud de quienes participaron no se medía únicamente por la edad. El Papa destacó especialmente su espíritu, su libertad interior y su fe.

La vigilia fue para él un gran signo de esperanza.

La esperanza también renace en lugares pequeños

No todos los signos del viaje fueron multitudinarios.

León XIV visitó la Maison Bakhita, una casa que acoge a personas que atraviesan distintas dificultades.

En ese lugar pequeño se trabaja diariamente para servir con amor la dignidad humana.

El Papa lo presentó como uno de los muchos frutos del Evangelio. La Iglesia también renace allí donde una persona es acogida, cuidada y acompañada.

El renacimiento no siempre comienza con algo espectacular. A veces comienza en una casa abierta a quien necesita ayuda.

Personas que piden el Bautismo

Otro signo de renacimiento en la Iglesia francesa es el aumento de jóvenes y adultos que solicitan recibir el Bautismo.

En París se estaba celebrando una asamblea sinodal provincial para reflexionar sobre esta realidad.

El Papa animó el camino de los catecúmenos, de quienes habían sido bautizados recientemente y de las comunidades cristianas a las que pertenecen.

Esta «sorpresa» de Dios muestra una Iglesia que no renace únicamente reconstruyendo edificios, sino acompañando nuevas historias de fe.

La verdadera reconstrucción de la Iglesia

El momento culminante de la visita a París fue la Misa celebrada en la plaza de la Concordia.

La asamblea se extendió desde la plaza por la avenida de los Campos Elíseos, hasta el Arco de Triunfo y más allá.

En el momento de la Comunión, la Eucaristía pudo distribuirse en todos esos lugares.

Para el Papa, esa fue la verdadera reconstrucción: el restablecimiento de la Iglesia que solamente Dios puede realizar, con la intercesión de la Virgen María.

La Iglesia se reconstruye cuando el pueblo de Dios se reúne, celebra y recibe a Cristo.

Lourdes: toda vida conserva su dignidad

Después de París, León XIV peregrinó a Lourdes para venerar a María, Madre de la Iglesia.

Allí, la Virgen mantiene encendida la lámpara de la fe y de la esperanza en el momento de la pasión y la muerte.

Lourdes transmite un mensaje de esperanza y renacimiento especialmente a quienes sufren en el cuerpo o en el espíritu.

El Papa insistió en que toda vida humana, en cualquier condición e incluso en la fragilidad más grave, conserva su dignidad inviolable.

Toda persona merece:

  • Ser cuidada.
  • Ser acompañada.
  • Recibir alivio para su sufrimiento.
  • Ser tratada con compasión humana.
  • Beneficiarse de los medios que ofrece la ciencia.

Por eso, León XIV presentó Lourdes como un santuario de la civilización del amor.

Escuchar a las víctimas y caminar con ellas

En Lourdes, el Papa también se encontró con personas que habían sufrido abusos.

Les pidió que lo ayudaran a comunicar a otras víctimas la voluntad suya y de toda la Iglesia de escucharlas y caminar junto a ellas mientras buscan la curación.

Este camino exige reconocer el dolor causado en sus vidas y trabajar para prevenir nuevos abusos.

El renacimiento de la Iglesia no puede construirse ocultando las heridas. Necesita escucha, reconocimiento del daño, acompañamiento y prevención.

Metz: una Europa que nació como proyecto de paz

La última etapa del viaje fue Metz, una región profundamente golpeada por la Segunda Guerra Mundial.

Allí trabajó Robert Schuman, uno de los principales impulsores del proceso de unificación europea.

El Papa comparó el incendio de Notre-Dame con la destrucción sufrida por Europa durante la guerra.

Después de aquella catástrofe, Europa renació como un proyecto de paz basado en:

  • La democracia.
  • La solidaridad.
  • La fraternidad entre los pueblos.

Estos principios deben mucho a las raíces cristianas europeas.

En un mundo cada vez más globalizado, el proyecto europeo necesita renovarse sobre esas bases. El diálogo interreligioso ocupa un lugar fundamental en esa tarea.

En Metz, representantes de diferentes tradiciones religiosas firmaron el «Llamamiento de Metz» por el diálogo y la paz.

El viaje resumido en una frase

El lema de la visita a Francia fue una frase de Jesús:

«Para que el mundo tenga vida».

Estas palabras resumen su misión salvadora y expresan el sentido evangélico de cada encuentro del viaje.

La reconstrucción, la acogida, la escucha, la defensa de la dignidad y la búsqueda de la paz solamente tienen sentido si ayudan a que el mundo tenga vida.

Los saludos finales: no escondamos la fe

En los saludos a los peregrinos de distintas lenguas, el Papa invitó a mantener encendidas la fe, la esperanza y la caridad.

Pidió rezar durante octubre por la paz entre los pueblos y en el corazón de las personas, y animó a las familias y parroquias a reavivar la llama de la fe.

También recordó que el testimonio público del amor a Jesucristo visto en Francia puede inspirar a toda la Iglesia.

Su invitación fue directa:

«No escondamos nuestra fe».

A los peregrinos de lengua española les pidió que, por intercesión de Nuestra Señora de Lourdes, mantuvieran encendida la lámpara de la fe, la esperanza y la caridad, y vivieran la unidad en Cristo.

Un llamamiento por la paz en Tigray

El Papa expresó su profunda preocupación por el regreso de las hostilidades en Tigray y en las regiones cercanas de Afar y Amhara, en Etiopía.

Pidió a todas las partes elegir el camino del diálogo.

El conflicto armado nunca resuelve los problemas. Los agrava y deja tras de sí muerte, destrucción y resentimiento.

Solo un compromiso honesto puede construir los fundamentos de una paz duradera.

León XIV también pidió a la comunidad internacional una colaboración generosa y oportuna para garantizar la ayuda humanitaria a quienes la necesitan.

Tres mártires que se acercaron en el momento de la prueba

El Papa recordó la beatificación en Bolonia de tres sacerdotes mártires: Ubaldo Marchioni, Elia Comini y Martino Capelli.

Fueron asesinados en 1944 por el desprecio de las tropas nazis hacia su ministerio en favor de los miembros de sus parroquias.

Su sacrificio muestra a los cristianos de hoy el valor de acercarse a sus hermanos, especialmente en los momentos de prueba.

Octubre: un rosario por la paz

Al dirigirse a los jóvenes, los enfermos y los recién casados, el Papa pidió que octubre fuera una ocasión para rezar el rosario.

Invitó a ofrecerlo especialmente por el final de las guerras y la llegada de la paz.

La idea descomplicada

Renacer no significa fingir que nunca hubo un incendio.

Significa reconocer la herida y decidir que no será la última palabra.

Notre-Dame renació gracias a muchas personas e instituciones que trabajaron juntas. La Iglesia renace cuando sus miembros se reúnen, los jóvenes buscan la verdad, quienes sufren son acogidos y las víctimas encuentran escucha y acompañamiento.

También Europa puede renovarse cuando vuelve a elegir la democracia, la solidaridad, la fraternidad y el diálogo.

Las ruinas no tienen por qué ser el final. Con fe, colaboración, verdad y cuidado, pueden convertirse en el lugar donde comienza una vida nueva.

 

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